Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral

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Novela publicada entre 1871 y 1872.

Una expedición anglo-rusa tiene como objetivo la medición del meridiano terrestre para establecer con más precisión el valor del metro. En el capítulo IV, Verne nos da una exhaustiva explicación de la situación respecto a la adopción del sistema métrico y la definición del metro por parte de las naciones avanzadas. En resumen, desde la antigüedad clásica se advierte la dificultad que la diversidad de medidas, incluso aunque tengan el mismo nombre -pie, libra, legua- supone, sobre todo, para las relaciones comerciales y, también, para las cada vez más importantes relaciones científicas. A lo largo del siglo XVIII se establece la conveniencia de vincular la definición de las unidades de longitud a la medida del meridiano terrestre. El proceso es liderado por Francia y franceses son los responsables de las primeras medidas. Pronto se advierte que la Tierra no es una esfera perfecta y las medidas de los fragmentos de arco medidos en diferentes sitios son siempre diferentes. Hay que establecer un valor medio.

En 1790 la Asamblea Constituyente tras la Revolución Francesa ordenó la adopción de un modelo invariable de pesas y medidas que es el origen el Sistema Métrico Decimal, creado en 1795. En 1814 fue abolido en Francia, mientras lo adoptaban otros países. En 1830 fue restaurado definitivamente. El metro se definió como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre. Entre los países que adoptaron enseguida el metro internacional se encuentran España y las antiguas colonias americanas ya independientes -Ecuador, Nueva Granada, Costa Rica,…-. Sin embargo, Inglaterra se resistió a aceptarlo inicialmente hasta que en 1854, -según Verne- se rindió a la evidencia y resolvió adoptarlo, no sin antes medir un arco de meridiano por sus propios medios, invitando al gobierno ruso, que sostenía una posición parecida, a colaborar en la empresa.

Verne ya no cuenta que en 1870 se convocó la Conferencia Internacional del Metro, que tuvo que quedar en suspenso por la guerra entre Francia y Prusia. Esta conferencia se retomó en fecha posterior a la publicación de la novela, en 1875, con el nombre de Convención del Metro, en la que participaron, entre otros, Francia y Alemania, también España y algunas excolonias, Portugal, Rusia y Estados Unidos, pero no Inglaterra, que se adhirió pocos años más tarde. En esta convención se adoptó el patrón del metro: una barra de platino iridiado con sección en forma de X y con dos marcas cerca de sus extremos. Este patrón estuvo en vigor hasta 1960 en que se sustituyó por cierta radiación anaranjada del elemento kripton-86, aunque algunos profesores de colegios e institutos españoles tardaron algunos años más en enterarse…

Pues bien, a finales de enero de 1854, Verne sitúa a tres rusos -Mathew o Mateo Strux, Nicholas o Nicolás Palander y Michael o Miguel Zorn- y tres ingleses -el coronel Everest, sir John o Juan Murray y William o Guillermo Emery-, con el guía bosquimano -o bushman- Mokoum o Mokum en las cataratas Morgheda o Augrabies en el río Orange en Sudáfrica, para medir unos cuantos grados de meridiano en el sur de África.

Como siempre en las novelas de Verne, tenemos la clase alta o aristocracia, formada por los seis científicos, cada uno con sus peculiaridades, Everest y Strux, los jefes, nobles, orgullosos, patriotas y competitivos; Murray, valiente, más interesado en la caza que en la ciencia, Palander, erudito y extremadamente despistado; Emery y Zorn, jóvenes un tanto románticos, buenos científicos, pero sobre todo generosos y con un elevado sentido de la amistad por encima de todo, pronto se harán inseparables y tratarán de mediar para aliviar las tensiones que surgirán entre los dos jefes. En un segundo escalón pero admitido entre la clase alta está el guía bosquimano, Mokum. Este ya no era un salvaje -palabras de Verne- pues era hijo de padre inglés y había tenido mucho contacto con los europeos, incluso había acompañado al doctor Livingstone en uno de sus viajes. Valiente, fuerte, inteligente y afecto a los europeos. En tercer lugar tenemos al segundo guía bosquimano, menos relevante y más africano. Más o menos al mismo nivel está la tripulación del barco que lleva a los expedicionarios por el río, cinco rusos y cinco ingleses, absolutamente leales a sus respectivos jefes. El cuarto nivel lo forman los porteadores también bosquimanos, cobardes, crédulos, servirán a los europeos mientras sus temores no se lo impidan; pero nunca se volverán contra ellos. El último nivel lo ocupan los hotentotes y los bechuanas, negros sanguinarios, violentos e incapaces de sentimientos verdaderamente humanos. Ocupan el escalón inmediatamente anterior a las fieras que el cazador Murray, ayudado por Mokum, se encargará de exterminar.

Comienzan las operaciones. Se decide medir un fragmento del meridiano 24 desde el paralelo 28 al 22, ─ dos tercios de ese recorrido corresponde a la actual República de Botsuana─  pues las condiciones geográficas eran favorables y, más tarde se completaría la medición en el mismo meridiano 24 en el hemisferio norte, dado que ese meridiano pasaba por territorio ruso, ─hoy Ucrania y Bielorrusia, muy cerca de la frontera con Polonia, y Lituania, Letonia y Estonia─ . Verne recurre a su primo H. Garcet para explicarnos el procedimiento.

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De drawning: Jules-Descartes Férat (1819-1898?); engrawing: François Pannemaker (1822-1900) (.jpg by Zaqrfv) – clipped from book on archive.org, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4569184

Con ayuda del esquema adjunto, Garcet nos indica que el objetivo es medir la distancia AB que está sobre el meridiano 24. Medir esa distancia directamente sería inviable dadas las irregularidades del terreno y la orografía, así que se comienza por medir una distancia AC, pequeña en relación a AB, pero lo más grande que el terreno permita para minimizar el error.  El punto A está a 28º de latitud sur. Esta distancia se mide con reglas perfectamente calibradas y orientadas. Es un punto crítico del método. A continuación se escoge un punto D y, mediante el teodolito, se miden los ángulos CAD  (el centrado en A) y DCA (el centrado en C). Con estos datos, se pueden calcular las distancias AD y CD, aplicando geometría básica. Ahora se determina el punto M, el punto en el que el meridiano 24 corta al segmento CD, se obtienen los ángulos CAM y ACM y, por tanto, la distancia AM. Se va comprobando la corrección del método pues las distancias CM y DM tienen que sumar la distancia CD antes hallada. Se repite el procedimiento en los sucesivos triángulos hasta alcanzar el punto B a 22º de latitud. Finalmente se mide directamente la distancia IB, por el mismo procedimiento que se utilizó para medir la distancia AC. La precisión del método depende de la diferencia entre esta distancia AC medida directamente y la obtenida por los cálculos que se han venido haciendo sobre los triángulos. Las distancias se medirán en toesas, unidad popular en Francia, no en Inglaterra, equivalente a poco menos de dos metros. En Inglaterra se usaban, como hoy, millas, yardas, pies y pulgadas, el Sistema Imperial; ingenioso sistema en el que una milla tiene 1760 yardas, una yarda tres pies y un pie doce pulgadas.

El trabajo comienza buscando un buen lugar para establecer la base AC y medirla y, a continuación, buscar los lugares adecuados para colocar las “estaciones” C, D, E, F, etc. El 14 de abril comienzan las operaciones. Al principio todo va bien. Everest y Strux alimentan su rivalidad pero evitan la disputa directa; Emery y Zorn refuerzan su amistad; Palander se ocupa de los cálculos; Murray dispara a todo lo que ande, corra o vuele, salvo que parezca humano, casi siempre en compañía de Mokum, gran cazador también. En una ocasión planean la caza de un elefante. Sus vidas corrieron grave peligro. Varios perros perecieron en el intento, pero finalmente abatieron al animal del que tomaron los colmillos, los pies y la trompa, dejando todo lo demás.

“….el manjar fue apreciado en su justo valor … lo que le valió a sir Juan Murray los plácemes de toda la comisión de sabios.”

Rinocetontes, hipopótamos, cocodrilos, antílopes, leones, diversas aves y hasta una jirafa cayeron bajo las armas de Murray y alguno de sus compañeros. En sus novelas, Verne parece creer que lo que se debe hacer con las alimañas (sic) es exterminarlas.

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De drawning: Jules-Descartes Férat (1819-1898?); engrawing: François Pannemaker (1822-1900) – http://jv.gilead.org.il/rpaul/Aventures%20de%20trois%20russes%20et%20de%20trois%20anglais/, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11678528

En el capítulo XIII, la expedición se encuentra con un obstáculo: una selva impenetrable de 45 millas de ancho que ha de ser bordeada, bien por la izquierda, bien por la derecha. Cada uno de los jefes, inglés y ruso, opta por un itinerario distinto y no hay forma de llegar a un acuerdo. Mokum toma una decisión. Durante la noche quema la selva “muchas veces secular” lo cual soluciona de un plumazo el conflicto.  Resonaban aullidos, rugidos y bramidos de hienas, búfalos, leones, elefantes,… pero el guía acababa de salvar el porvenir de la triangulación (sic).

El ingenio humano puede vencer a la molesta naturaleza, pero no pudo con la siguiente dificultad: la guerra. Los expedicionarios se enteran de que ha sido declarada la guerra entre Rusia e Inglaterra. Deciden separarse, continuando los rusos el itinerario original y desviándose los ingleses a otro meridiano al oeste. Se multiplicó el trabajo, Murray tuvo que disminuir su actividad cazadora pero tuvo la compensación de abatir un rinoceronte.

La narración sigue con la parte inglesa formada por los tres astrónomos, Mokum, los marineros ingleses y la mitad de los bosquimanos. Entre estos últimos empieza a surgir un fuerte temor pues notan que están siendo seguidos y observados por bechuanas ─hoy tsuanas o tswanas─ tribu muy belicosa. Diversos incidentes hacen que los bosquimanos abandonen cobardemente la expedición cuando esta pasa por dificultades, mientras que los marineros se comportan con heroicidad. Pronto oyen tiros que indican que está teniendo lugar una batalla entre europeos e indígenas. Los ingleses acuden en apoyo de los europeos que resultan no ser otros que los rusos sitiados por los bechuanas. La ayuda de los ingleses salva a los rusos de una muerte cierta. Esto supone el reagrupamiento de la expedición.

“…Aquí no hay rusos ni ingleses. No hay más que europeos unidos para defenderse.”

Todos juntos aún han de sufrir un último asalto de los bechuanas del que salen airosos después de varios días de asedio. Sin más incidentes, concluyen las operaciones de triangulación y se lleva a cabo la comprobación final.

La última base obtenida de los cálculos arrastrados desde el primer triángulo da 5075,11 toesas. La misma base medida directamente da 5075,25 toesas. Un error de únicamente 14 centésimas de toesa. Esto resulta ser un error muy inferior al de cualquier otra medición anterior: menos de 0,003% de error, es decir, un gran éxito científico. La expedición concluye. La guerra entre Rusia e Inglaterra continúa. Los astrónomos se despiden como caballeros. Emery y Zorn se prometen amistad eterna.

 

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