Los exploradores que lo hicieron posible
Por Julio Ástor Camino.

Cinco semanas en globo es la primera novela que entrega Jules Verne a Hetzel, su editor. Como es sabido, Hetzel no se limitaba a publicar la obra, sino que intervenía en su reelaboración dando múltiples consejos e instrucciones, aumentando su carácter científico. Así se marcó el rumbo de los siguientes Viajes extraordinarios.
La novela relata cómo el sabio explorador inglés Samuel Ferguson, con su criado Joe y su amigo Dick Kennedy, decide atravesar el continente africano en un globo aerostático llamado Victoria, de este a oeste, aprovechando los vientos alisios. En esas fechas casi todo el interior de África era terra incognita y su exploración estaba muy de moda a nivel popular. Eso explica que la meta de los exploradores de Cinco semanas en globo sea, como solemniza Samuel Ferguson, «enlazar, completándolas, las nociones dispersas de la cartografía africana».
Las expediciones en las que se basa Verne para construir la parte conocida de su itinerario son las siguientes:
Heinrich Barth

Es el más importante explorador alemán de África. Lingüista de gran prestigio, como preparación de su viaje, aprendió a hablar y escribir árabe. Se une en 1849 a la expedición al Sudán y lago Chad, que el gobierno británico había encomendado a James Richardson
El viaje comenzó en Trípoli, cruzaron el desierto del Sahara manteniéndose entre los 15º de longitud este y los 4º de longitud oeste. El extremo sur de su exploración es la ciudad de Yola. Fueron más de 16000 km en 5 años. Ningún europeo había pisado prácticamente nada de este itinerario.
Barth publica su itinerario a su llegada en la revista de Petermann, en los boletines de la Real Sociedad Geográfica de Londres y, en 1857, en los cinco tomos titulados Viajes y descubrimientos en el norte y centro de África.
Speke y Burton

Richard F. Burton (dcha) (Torquay, Inglaterra, 1821 –Trieste, Imperio Austrohúngaro, 1890)
En 1858 la Real Sociedad Geográfica de Londres organiza una expedición con el reconocido explorador Richard Francis Burton y el joven teniente John Hanning Speke, para explorar el interior del África oriental en busca de lo que se piensa son grandes lagos y tratar de descubrir las fuentes del Nilo.
La expedición parte de Zanzíbar, en la costa oriental de África, con rumbo oeste. Serán los primeros europeos en llegar al lago Ujiji, que Burton llamará Tanganica. Desde allí, Speke, de común acuerdo, siguió solo hacia el norte en busca del lago Ukerehué, llamado Nyanza o Ukerehué en swahili, de ahí que Speke lo denominara Victoria-Nyanz. Días después Speke regresó diciendo que no solo había descubierto un gran lago, que describía como «una gran extensión de aguas abiertas» y al que llamaría Victoria-Nyanza, sino que estaba convencido de que era el tan buscado origen del Nilo.
Aunque Speke (1859) vuelve antes a Inglaterra, ambos llegan al acuerdo de que no hablar de las fuentes del Nilo hasta la llegada de Burton. Pero nada más llegar, anunciaría en comparecencia en la Real Sociedad Geográfica el descubrimiento del lago Victoria y su seguridad de que eran las auténticas fuente del Nilo. Burton a su llegada montaría en cólera e insistiría en no estar de acuerdo con su compañero.
Esto origina un intenso debate dentro de la comunidad científica que apoya mayoritariamente a Burton, lo que obliga a Speke, esta vez con el capitán James Grant como compañero, a volver inmediatamente (1861) a la zona para verificar su hallazgo. Así lo haría, descubriendo el lugar exacto del nacimiento en la orilla norte del lago en unas cataratas a las que denominaría cataratas Ripon, en honor a un miembro de la Real Sociedad Geográfica que apoyaba su tesis.
Sin embargo, habrá que esperar a 1871 para que Henry Morton Stanley confirme el relato de Speke al circunnavegar el lago Victoria durante su viaje a la búsqueda de Livingston.
Itinerario de Samuel Ferguson en “Cinco semanas en Globo”

Salida de la isla de Zanzíbar
Ferguson parte de Zanzíbar en la costa oriental (5º 38´latitud sur y 39º 32´longitud este), y dice que espera recorrer de 3500 a 4000 millas en dirección noreste hasta la costa de Senegal llevado por los vientos alisios. Al comienzo van a seguir las huellas de los exploradores Speke y Burton.
Mrima: la costa de Mrima es el nombre tradicional de la costa situada frente al archipiélago de Zanzibar.
Uzaramo: corresponde al pueblo Zaramo, una etnia que vive en la costa central de Tanganica, en la región de Dar es-Salam (ciudad construida posteriormente).
Aldea Deje-la Mhora: Burton nos cuenta en su libro que decide pasar por allí por ser el lugar donde, 15 años antes, habían asesinado a E. Maizan un explorador francés que trataba también de llegar a las fuentes del Nilo.
Montañas Rubeho y montes Usagara: cadena montañosa al este del lago Tanganica que Speke y Burton atraviesan muy enfermos. Burton escribe que la forman tres cadenas montañosas con picos muy elevados. lo que Verne repite en la novela. En realidad, hay dos cadenas y con una altura muy discreta.
País de Ugogo: se refiere a una zona en la región de Dodoma casi en el centro de la Tanzania actual.
Kazeh: Actualmente se denomina Tabora. Era un importante punto de encuentro de las caravanas que comerciaban con marfil o esclavos. Burton cuenta en su libro que es el lugar donde espera a Speke mientras este continua solo hacia el norte donde descubre el lago Victoria. En la novela, el viento dirige el globo siguiendo el curso del río Malagarasi (antes Malagazari), caudaloso río que desemboca en el lago Tanganica.
Las míticas montañas de la Luna: montañas legendarias que Claudio Ptolomeo en el siglo II d.C. situaba bajo el ecuador al borde de una serie de grandes lagos y citaba como posibles fuentes del Nilo. Verne las describe en la novela, de acuerdo con Burton y Speke, como un semicírculo alrededor del lago Tanganica, aunque estos admitían no haberlas pisado y las situaban en territorio inexplorado. Ningún europeo había llegado tan al noroeste en la zona para comprobarlo, pero Verne, como suele hacer, toma partido y confirma su existencia. Hoy sabemos que, en esas latitudes, no existen montañas con esas características y o bien se las considera una leyenda, o se las sitúa en las montañas Ruwenzori. Estas, más al norte y más al este que el lago Victoria, fueron descubiertas por Henry Morton Stanley en 1889, que las describe como blancas rematadas en glaciares.
Lago Victoria: el globo se sitúa justo en la orilla meridional del Nyanza (lago en swahili) al que llegó Speke. Verne conoce los relatos de ambos exploradores, pero Cinco semanas en globo se publica en 1863, cuando aún no había resultados de la segunda expedición de Speke. Sin embargo, el escritor toma partido y acepta el lago Victoria como fuente del Nilo sin conocer aún el resultado de esta expedición.
Gondokoro: el globo de Ferguson sigue río abajo el curso del Nilo. Están a 2º de latitud norte, muy cerca de Gondokoro límite navegable del Nilo. Al carecer de otros datos, Verne recurre a otro explorador de menor entidad. Andrea Debono (en África Latiff Effendi), un comerciante y explorador maltés que había llegado justo donde estaba en ese momento el globo, describiendo esas cataratas infranqueables que verá Ferguson.
Terra incognita
En este punto Ferguson declara «hemos enlazado las exploraciones del este (Speke y Burton), con las del Norte (E. Barth)». Verne anota las coordenadas, de acuerdo con los relatos de los exploradores, con una sorprendente cercanía a los datos actuales. Speke sitúa sus coordenadas de longitud con un error de solo unos 3 o 4 grados y Barth calcula las de Yola con total exactitud.
Ya no tiene referentes fiables y Verne, como siempre, construye una nueva geografía. Teniendo en cuenta la trayectoria del globo, seguramente deberían sobrevolar el lago Alberto, pero este será descubierto por Samuel Baker en 1864, solo un año después de la publicación de la novela.
El bosque de banianos: Esos árboles son una especie de ficus endémicos de la zona de India y Pakistán, por ello muy citados en esa época por los viajeros ingleses. Sin embargo, no existían en África.
Durante varias páginas dicen atravesar “la tierra de caníbales”, sin embargo, el canibalismo, muy exagerado por los exploradores, es algo bastante residual y en tribus más al sur.
El gran volcán africano: aquí se inaugura la pasión de Verne por situar volcanes en tierra desconocida. Así a los 27º de longitud este y 4º 20´latitud norte, el globo sobrevuela un enorme volcán, inexistente, en erupción. Realmente la zona es una vasta altiplanicie de unos 600 metros de altitud, que separa las cuencas del río Congo al sur y del Nilo.
Los montes auríferos: El globo se posa en una zona montañosa que resulta ser extraordinariamente abundante en filones de oro. Unos depósitos «capaces de enriquecer a países enteros. Australia y California unidos».
Desierto de arena: atraviesan primero una meseta inhóspita que desemboca en un gran desierto a 7º de latitud norte y 20º de longitud este, con temperaturas que llegan a 60ºC. Esa zona, en realidad, es verde y con numerosos cursos de agua, pero Verne acerca el desierto del Sahara varios grados al ecuador.
Reino de Adamaua: cambio brusco que Ferguson describe como «maravilloso jardín botánico».
Distancia recorrida en terra ignota: Ferguson explica a Dick Kennedy la distancia entre la punta meridional del lago Victoria de Speke (límite norte de su expedición), que resulta estar a 37º de longitud este, hasta la ciudad de Yola en la actual Nigeria (límite sur de la expedición de Barth), adonde van a llegar, a 12º de longitud este. Total, dice, unas 1500 millas de terra incógnita.
Tras los pasos de Einrich Barth
Verne lo tiene muy fácil para describir este tramo final. Solo tiene que repetir las minuciosas descripciones que Barth había escrito para la revista de la Sociedad Geográfica de Londres (1858) y su libro Viajes y descubrimientos en el norte y centro de África.
Sobrevuelan el Benué a cuya orilla está la ciudad de Yola y el río Chari (el mayor aporte de agua al lago Chad) ambos descritos por primera vez por Barth
Ya están sobre el lago Chad y la ciudad de Kuka situada al borde del lago. La descripción que hace Ferguson copiando a Barth es la de una ciudad árabe típica.

Ascienden ligeramente hacia el norte y avanzan más de 900 millas para llegar a Tombuctu. Una ciudad totalmente prohibida a los europeos, pero Verne puede lucir las descripciones de Barth con detalles tan interesantes como la vista de los minaretes de las tres mezquitas que aún quedaban en la ciudad.
El globo es llevado por el viento desde Tombuctú hasta el lago Débo, a en la cuenca del rio Niger. Que en realidad, se encuentra 150 millas rio arriba y no 60 millas como anotó Barth.
Atraviesan una cadena montañosa que Verne no identifica y que deben ser los montes Bambouk, que se encuentran antes de llegar al río Senegal.
El final al otro lado de las cataratas Goulna: en un último y heroico esfuerzo, los tripulantes del globo atraviesan el río Senegal a la altura de las cataratas Goulna, muy conocidas ya en aquellas fechas, plena zona de colonización francesa.llí está un destacamento francés que los recibe y certifica su aventura.
Final de trayecto: Llegada a Sant Luis, en la desembocadura del río Senegal, de dominio francés, era en ese momento la más importante ciudad colonial europea en la costa occidental de África.